Las fiestas de la Pascua se celebran en Navidad y se basan en la rememoración de acontecimientos acaecidos en la etapa repobladora, unos años convulsos en los que las relaciones entre los moriscos granadinos y los cristianos venidos del norte eran un tanto complicadas. Hacer que se respetara el orden en estas conflictivas tierras no era entonces fácil, y en los últimos años del siglo XV se formó una milicia encargada de evitar el pillaje y el vandalismo. Sus componentes, denominados “Calcaborros” o “Cascaborros”, armados con palos (la “cascaborra”), tenían el privilegio de pedir limosnas para sustentarse, y castigar, golpeando, a quien no se las diese.

Medio siglo más tarde, coincidiendo con la época posterior al Concilio de Trento en el que se clarificó la existencia del purgatorio, se asiste a una cierta efervescencia religiosa que, a su vez, propicia la aparición de numerosas hermandades y cofradías, entre ellas la Hermandad de las Benditas Ánimas del Purgatorio o Redención de Cautivos de Puebla de Don Fadrique.

Fue fundada por los frailes Franciscanos quienes, en un principio solicitaron al entonces regente de España, el Cardenal Cisneros, permiso para pedir limosna todos los domingos para su orden religiosa, licencia que efectivamente se les concedió, pero con la condición que las limosnas recogidas se destinasen a rezos y sufragios de las Benditas Ánimas del Purgatorio, a través de una Hermandad, y que además, saliese en procesión en las vísperas de la Asunción de María al cielo, la Inmaculada Concepción y la Natividad del Señor, o sea, el 15 de agosto, el 8 de diciembre, y del 25 al 28 de diciembre.

Hay que señalar que la idea del purgatorio ha estado y sigue estando muy arraigada en esta zona. Se considera que las almas de los difuntos tienen que pasar por un proceso de purificación tras la muerte, en una especie de territorio del que se emancipan gracias al sufrimiento. Rezar por las almas de los difuntos en tránsito por este territorio, el purgatorio, puede, de alguna forma, aliviarlas y disminuir su sufrimiento, y de ello se encargan los hermanos de esta Hermandad.

Rosario de la Aurora